Julia Ormond contra el iceberg

El pasado 4 de octubre la actriz Julia Ormond presentó ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York una demanda contra Harvey Weinstein por haberla agredido sexualmente en el año 1995 y ha extendido la acción contra Disney y la agencia CAA por actuar de manera negligente. Cuando estalló el escándalo Weinstein en el otoño de 2017 y tras pasarse la inicial y fingida sorpresa, actrices como Emma Thompson aseguraron que el caso del afamado y defenestrado productor era solamente la punta del iceberg y que era el momento de depurar responsabilidades. Harvey Weinstein ha sido acusado por aproximadamente un centenar de mujeres, ya ha sido condenado por las jurisdicciones de California y Nueva York y está en prisión cumpliendo condena. Ormond, que se acoge a la ley de supervivientes adultos del estado de Nueva York, es la primera víctima que se dirige a quienes permitieron a Harvey Weinstein ejercer su superioridad, es decir, a las verdaderas herramientas de poder de la industria: los Estudios y las agencias de talentos.

Julia Ormond es consciente de que ya es persona non grata en Hollywood © GettyImages

La actriz inglesa Julia Ormond tenía 28 años cuando llegó a Hollywood. Hasta ese momento su interpretación más memorable la hizo en la miniserie «Traffik», que luego adaptó Steven Soderbergh para la gran pantalla, como la hija enganchada a la heroína de un miembro del gobierno británico. «Leyendas de pasión» supuso su debut en la meca del cine. Era la mujer a la que se disputaron los tres hermanos del film dirigido por Edward Zwick, recordado especialmente por ser el primer gran spot de champú protagonizado por un esplendoroso Brad Pitt. Pese a que era una película destinada al lucimiento de WonderBrad como nuevo ídolo carpetero, los suspiros y alaridos en las proyecciones eran notorios, la presencia de Ormond sirvió para certificar el nacimiento de una nueva aspirante a luminaria, alguien que había aterrizado en la siempre pacífica comunidad de Tinseltown para ser el relevo de Julia Roberts.

El prometedor debut de Ormond en Hollywood © Sony

Paralelamente a conseguir su primer proyecto de campanillas en Hollywood la actriz entró a formar parte de la nutrida galería de clientes de la CAA, la Creative Artist Agency, que es como acceder a la liga superior de la industria. Es la agencia más poderosa de Hollywood y la que brinda a sus talentos la posibilidad de estar entre los pesos pesados. Para que nos hagamos una idea de la proyección que tenía Ormond se le asignó como agentes a dos miembros de la cúpula, Bryan Lourd y Kevin Huvane, el primero, director de la CAA desde 1995, tiene como clientes a Brad Pitt, George Clooney y Scarlett Johansson y el segundo a Meryl Streep y Nicole Kidman. Tras «Leyendas de pasión» estuvo en otros dos títulos con aspiraciones, «El primer caballero» de Jerry Zucker y en el remake de «Sabrina» dirigido por Sydney Pollack, ambos fueron estrenados en 1995 y no tuvieron el éxito esperado. Ese mismo año la actriz tuvo su puesta de largo en la ceremonia de los Oscars para que la audiencia millonaria repartida por el mundo quedara cautivada por esa cualidad que solamente tienen las estrellas de Hollywood.

Julia Ormond en el proyecto con el que se buscaba su consagración como estrella que fue un fracaso © Paramount

Julia Ormond no tuvo mucho tiempo para saborear las mieles del éxito porque comenzó su pesadilla al toparse con el tipo más peligroso de la villa y corte, Harvey Weinstein. El productor la reclutó para Miramax, compañía perteneciente a Disney dirigida en aquel momento por Jeffrey Katzenberg. Tras una cena de negocios en Nueva York, Weinstein agredió sexualmente a la actriz. En su demanda, Ormond alega que tanto Disney como la agencia CAA eran conocedores del historial como depredador sexual de Weinstein y que no se le advirtió del peligro que corría ya que gracias al productor tanto el estudio como los agentes obtenían ganancias. También sostiene que Lourd y Huvane le convencieron para que no denunciara lo sucedido, para evitar la ira del temible Harvey, y porque se había firmado un acuerdo de confidencialidad con el productor que si se violaba implicaba una multa de 100.000 dólares, dando a entender que era una práctica habitual. En venganza Harvey Weinstein rompió el contrato con Ormond, suspendió los proyectos que ya estaban en marcha, y su agencia la puso en manos de un representante novato para que su carrera en Hollywood muriera. Julia Ormond logró sobrevivir gracias al cine europeo y especialmente la televisión, ganó el Emmy por el telefilm «Temple Grandin» y fue una sorpresa verla en el reparto de una gran producción de Estudio como «El curioso caso de Benjamin Button» de David Fincher, paradójicamente haciendo de hija del personaje de Brad Pitt.

La carrera de Julia Ormond en Hollywood se pudo revitalizar al convertirse en una presencia de lujo en la televisión © GettyImages

A inicios de la década de los noventa Harvey Weinstein ya había sido declarado el chico malo oficial de Hollywood. La élite de la industria le despreciaba porque no dejaba de ser un matón que organizaba conciertos de rock de la costa Este, pero tenía el suficiente ingenio para dar siempre en la diana con sus negocios. Apostó por Steven Soderbergh, estrenó la revolucionaria «Sexo, mentiras y cintas de vídeo», descubrió a Quentin Tarantino y se garantizó el cine con pedigrí procedente de Europa. Sus películas ganaban premios y conseguían amortizar el negocio. La meca del cine le repudiaba pero no tenía más remedio que integrarle en el equipo. En el año 1993 Disney compró Miramax por 60 millones de dólares, en 2010 el estudio la vendió por 663 millones a un fondo de inversión y en ese momento ya no quedaba nada de los hermanos Weinstein que hicieron efectiva su marcha en 2005. Cuando Harvey Weinstein se situó bajo el paraguas de Disney sus métodos eran conocidos en la industria. Peter Biskind, que en el 2006 publicó el libro «Sexo, mentiras y Hollywood» teniendo a Weinstein como uno de sus principales protagonistas, relató que durante esos años él estaba preparando un artículo sobre el productor para la revista «Premiere» y que cuando Weinstein fue consciente de ello se ofreció como firma invitada a la revista, proporcionando con ello una importante suma publicitaria, para que la publicación le dijera a Biskind que no era buena idea continuar verificando la rumorología. El de Biskind no fue el único intento. Sharon Waxman, fundadora de «The Wrap», vivió una situación similar y Weinstein recurrió a Matt Damon y Russell Crowe para que «The New York Times» le tumbara una investigación. La caída de Weinstein ocurrió en el otoño de 2017 cuando «The New York Times» y «The New Yorker» destaparon su historial de abusos sexuales a través de los testimonios de muchas de sus víctimas. En ese momento Harvey Weinstein ya no era una figura de poder en la industria sino todo lo contrario, The Weinstein Co estaba al borde de declararse en quiebra y ya había sido superado por los nuevos cachorros del cine independiente. Harvey Weinstein que en la actualidad tiene 71 años puede que pase lo que le queda de su achacosa vida en prisión, ha sido condenado por las jurisdicciones de los estados de Nueva York y California por los delitos de violación y agresión sexual. Sus víctimas ascienden al centenar de mujeres entre modelos, actrices, empleadas de Miramax y The Weinstein Co, presentadoras de televisión y masajistas.

Harvey Weinstein ha cambiado los despachos de Hollywood, las ceremonias de los Oscars y los festivales más prestigiosos del mundo por los juzgados y la cárcel © GettyImages

Cuando estalló el escándalo Weinstein, Hollywood pasó del «no tenía ni idea» a exhibir su superioridad moral. El 15 de octubre de 2017, diez días después de la publicación de «The New York Times», la actriz Alyssa Milano escribió en Twitter «Si has sido acosada o agredida sexualmente, escribe #MeToo como respuesta a este tuit». Milano dio visibilidad a un movimiento creado en el 2006 por la activista Tarana Burke para denunciar los abusos sexuales. Alyssa Milano está casada con Dave Bugliari, agente de la CAA hasta que montó su propia empresa en 2020 y que en su clientela cuenta con Bradley Cooper. El 1 de enero de 2018 nació la fundación Time’s Up cuyo objetivo es recaudar fondos para proveer asistencia legal a las víctimas de acoso y agresión sexual. Actualmente está dirigida por la abogada y activista Tina Tchen y entre sus principales promotoras y asesoras se encuentran las actrices Reese Witherspoon, Natalie Portman, Jessica Chastain y Brie Larson. Casualmente todas son clientas de la agencia CAA. Durante esas semanas la masa enfurecida, que se manifiesta a través de medios quebrados como VICE y BuzzFeed y las redes sociales, señaló a Mark Wahlberg por la diferencia salarial con respecto a su compañera de reparto en «Todo el dinero del mundo», Michelle Williams, y a Timothée Chalamet por haber trabajado a las órdenes de Woody Allen (acusado de haber abusado a una menor de edad) en «Día de lluvia en Nueva York» y ambos acabaron donando sus salarios por dichas películas a Time’s Up. Curiosamente ninguno es cliente de la CAA. Wahlberg es representado por la agencia de William Morris y Chalamet por UTA.

La plana mayor de las representadas por la CAA en la puesta de largo de Time’s Up © GettyImages

La actriz, documentalista y activista Rose McGowan, en la lista de víctimas de Harvey Weinstein, comentó en una entrevista televisiva que la CAA ha impulsado el movimiento #MeToo y la fundación Time’s Up porque ellos también son el problema. Estando detrás de iniciativas en defensa de los derechos civiles y asesorando a las víctimas de delitos de índole sexual querían evitar movimientos como el realizado por Julia Ormond, la estrategia habitual del aliado feminista. La CAA dice que las acusaciones de Ormond no tienen fundamentos y que el pasado mes de marzo la actriz y sus abogados solicitaron a la agencia la suma de 15 millones de dólares a cambio de no presentar una demanda. El caso Ormond ha llegado en el momento en el que la agencia ha llegado a un acuerdo con Artémis, del multimillonario francés François-Henri Pinault y que es el marido de Salma Hayek representada por la CAA, para que se convierta en su socio mayoritario. Julia Ormond ha decidido actuar contra el iceberg. Solamente nos queda ser testigos del recorrido judicial.

Una respuesta a “Julia Ormond contra el iceberg”

  1. Muy bueno tu texto, y sí mucha gente sabía y se callaron y taparon la situación por años. Una verdadera vergüenza.

    Me gusta

Deja un comentario