Netflix y los Oscars

Cuando Frances McDormand, en calidad de productora de «Nomadland», recogió el Oscar a la mejor película en la edición del pasado año rogó a la escasa audiencia que estaba viendo la ceremonia que buscara el film de Chloé Zhao en la pantalla de cine más grande posible. Curiosamente una semana después la película iba a llegar a todos los hogares a través de la plataforma Disney +.

Frances McDormand dándole una bofetada a Disney + ©AMPAS

La 93ª edición de los Oscars, celebrada el 23 de abril de 2021, tuvo un claro objetivo: reivindicar la experiencia cinematográfica. No era para menos. La crisis sanitaria causada por el COVID-19 provocó el cierre de salas, para muchas de ellas la situación no fue transitoria, y se retrasaron muchísimos estrenos. Llegar a los cines sin el respaldo de plataformas como Netflix, HBO Max, Disney + o Amazon Prime ha sido desde la primavera de 2020 un acto de valientes y entrar a las salas también lo es.

El 2020 aceleró el proceso de transición al nuevo modelo de consumo que son las plataformas y que llevan varios lustros con nosotros. El streaming ha sido la solución para muchos estrenos y también ha sido la primera opción de algunas majors que estaban más interesadas en conseguir suscriptores a sus contenedores digitales. Lamentablemente las salas han quedado relegadas a los acontecimientos cinematográficos y uno de los pocos que pueden ajustarse a ese calificativo ha sido «Spider-Man: No Way Home» ya ha conseguido convertirse en la sexta película más taquillera de la historia pese a las restricciones debido a la variante Omicron del COVID-19.

Pese a la convivencia entre los dos modelos de exhibición el streaming ha sido incapaz de romper el techo de cristal y hacerse con el Oscar a la mejor película. «Roma» de Alfonso Cuarón sigue siendo la apuesta de Netflix que ha llegado más lejos en los premios de la Academia ya que se hizo con tres de los galardones entre ellos el de mejor dirección. «El irlandés» de Martin Scorsese se fue de vacío y «Mank» de David Fincher tampoco gozó de las simpatías de los académicos.

¿Salvación o condena? ©Netflix

¿Podemos considerar como cine a los estrenos directos en las plataformas? Esa ha sido la cuestión desde la irrupción de Netflix y sucesivas compañías en streaming. Si Steven Spielberg, Christopher Nolan o Quentin Tarantino son defensores de diferenciar lo que llega a las salas de cine otros directores ven en las plataformas una vía de desarrollo para aquellos proyectos inviables, fue el caso de «El irlandés» de Scorsese.

También es verdad que la situación en las plataformas, especialmente en Netflix, va derivando hacia las exigencias de los algoritmos y por lo tanto erradicar cualquier evidencia autoral. Es lo que considera la cineasta argentina Lucrecia Martel que no ha dudado en ir a contracorriente a la hora de hablar de los peligros para la cultura de este tipo de contenedores. El mejor ejemplo lo podemos encontrar en «No mires arriba» de Adam McKay en donde no se deja de satisfacer una serie de cuotas: gran reparto, denuncia ecologista, crítica a la clase política, los medios de comunicación y la sociedad alienada. De esa manera ha conseguido convertirse en uno de los grandes éxitos de la plataforma y estar presente en las redes sociales más allá de sus prescriptores y de los días de rigor, aunque la hayamos olvidado tan rápido como Carlos Boyero.

Cuando el algoritmo manda ©Netlix

«Roma» de Alfonso Cuarón se estrenó en 2018 y ese año Netflix decidió apostarlo todo para lograr romper el techo de cristal para ello contrató a la mejor directora de campañas de la industria: Lisa Taback. La compañía alcanzó un importante acuerdo de exclusividad con la estratega que reclutó a sus colaboradores más cercanos para encargarse de la publicidad de Netflix.

Aunque Lisa Taback sea una consultora independiente lo cierto es que ha estado indiscutiblemente asociada a la figura de Harvey Weinstein. Entre los años 1994 y 2014 fue una pieza clave para las campañas en los Oscars de Miramax y The Weinstein Co. Gracias a ella se materializaron las victorias de «El paciente inglés», «Shakespeare in love», «Chicago», «El discurso del rey» y «The Artist». También fue la estratega de la campaña de «Gangs of New York» que es recordada por ofrecernos una de las maniobras más sucias de la historia de los Oscars, la carta firmada por un Robert Wise en sus últimos años en donde pedía el voto para Martin Scorsese y que fue escrita por alguien sin identificar. La relación entre Harvey Weinstein y Lisa Taback terminó de muy malas maneras en el año 2014 después de que la estratega dirigiera la campaña promocional de «Al encuentro de Mr. Banks», entre los Weinstein y Taback nunca hubo un contrato de exclusividad, pero ella logró emerger y en 2016 consiguió que «Spotlight» se llevara el Oscar a la mejor película y materializar las estatuillas de Brie Larson («La habitación»), «Amy» en la categoría de mejor documental, los efectos visuales de «Ex Machina» y el del cantante y compositor Sam Smith por la canción principal de «Spectre». Suyas también fueron las campañas de «Moonlight» de Barry Jenkins y «La la land» de Damien Chazelle que se repartieron las estatuillas en la edición de 2017.

La estratega que ha definido los últimos 30 años de los Oscars ©THR

«Roma» de Alfonso Cuarón era la película bendecida por la crítica. Ganó el festival de Venecia y se llevó la mayoría de los galardones de las asociaciones de prensa. Era la cinta de la que todo el mundo hablaba, sus actrices protagonistas hicieron una gira que fue realmente agotadora, pero probablemente imperó el postureo y ese apoyo no fue tan fuerte. Tal vez por la ambición de Netflix en su objetivo de conseguir materializar un Oscar a la mejor película la campaña de «Roma» fue considerada antipática y esa sensación empeoró con las promociones de «El irlandés» de Martin Scorsese y «Mank» de David Fincher. Netflix con el asesoramiento de Lisa Taback y su equipo ha recuperado parte de la esencia de Harvey Weinstein que no solamente es recordado por su historial de abusos sino por la agresividad de sus campañas.

La gran esperanza de Netflix es «El poder del perro» de Jane Campion que además de contar con el respaldo de la crítica es un título que está lejos de convencionalidades y que se ajusta a lo premiado en las últimas ediciones, «Parásitos» y «Nomadland». «El poder del perro» es un western crepuscular, cargado de represión y toxicidad, que nos habla de las nuevas masculinidades y Benedict Cumberbatch juega con lo suyo. Todo eso lo cuenta una mujer que ya sabe lo que es vivir una campaña tan intensa como fue la de «El piano». Casualidades de la vida «El piano» fue la primera contienda que dirigió Taback para Miramax y en donde se puso el énfasis en la importancia de ser una película femenina. Tras una agotadora promoción consiguió tres Oscars, para sus actrices Holly Hunter y Anna Paquin, y para Jane Campion como guionista. La sombra de Harvey Weinstein es demasiado alargada.

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