Hablemos de Netflix

Hace unas semanas Netflix vio que «CODA» se alzaba con el Oscar a la mejor película. Probablemente la trascendencia de los ganadores de los Oscars de esta última edición sea la misma que la de la sección del Horóscopo de una revista pero «CODA» ha sido la primera gran jugada de Apple TV+ en los Oscars. La que es probablemente una de las rivales más débiles en la guerra de las plataformas, por sus ambiciones y catálogo, supo ver el enorme potencial de la gran ganadora de Sundance 2021 y compró sus derechos por la asombrosa suma de 25 millones de dólares más la promesa de invertir otros tres en su campaña promocional. «CODA» a diferencia de «El poder del perro» de Jane Campion, la apuesta de Netflix, nunca fue considerada como una rival a tener en cuenta en los Oscars, ni por la industria ni muchísimo menos por los oscarólogos de salón. A pesar de haber sido un fenómeno en Sundance no era vista como una candidata de prestigio, más bien era mirada con bastante condescendencia por los sectores más elitistas, pero fue una película que comenzó a crecer porque aunaba la eficacia a la hora de resaltar la nobleza de los sentimientos y segundo, lo más importante, es una cinta que reivindica sin necesidad de machacarnos con su discurso, «CODA» da visibilidad a la comunidad sorda. El académico que la posicionó en los primeros lugares se sintió buena persona sin tener que pasar por el peaje de pagarle la fianza a un antifascista como cualquier celebridad con aspiraciones a ser adoptado por el movimiento woke. Todo lo contrario que “El poder del perro” cuya campaña comenzó a lo grande en el festival de Venecia, su inversión publicitaria ha sido mucho mayor, se enfatizó la importancia de que una mujer directora de prestigio utilizara el género cinematográfico de pelo en pecho por excelencia (el western) para deconstruir la masculinidad y se ha afeado a quienes no han comulgado con esta propuesta, fue el caso de Sam Elliot que durante varias semanas le dio alas a los consultores de Netflix y a los defensores del catecismo buenista de las redes por decir que la película es “un pedazo de mierda” fue tal la caña que le dieron y se vio amenazado por una posible cancelación que se sintió obligado a pedir disculpas. La de “El poder del perro” ha sido indudablemente una campaña antipática, y eso se ha convertido en la marca de la casa de Netflix. La compañía de Ted Sarandos ha realizado una inversión millonaria en sus campañas publicitarias para ganar el Oscar, fichó a Lisa Taback, la mejor consultora de la industria y ex mano derecha de Harvey Weinstein. Con sus campañas se están recordando los peores tiempos del innombrable y si a uno de los antiguos empleados de Miramax le cayó en la cara un cigarrillo encendido del magnate cabreado tras perder una importante película en el festival de Toronto, no es peregrino pensar que un día después de la victoria de Apple TV+ en los Oscars algún consultor de Netflix fuera invitado a un paseo por el desierto. Un dato curioso, en 1993-4 Harvey Weinstein utilizó la importancia de la figura de la mujer para promover “El piano” de Jane Campion, que luego se tradujo en los Oscars a sus tres mujeres principales, desde el 2017 Harvey Weinstein ha quedado como la máxima representación de la violación de los derechos y libertades de las mujeres en la industria del espectáculo. Moraleja, no lo entendáis como responsabilidad social sino como negocio.

El de «CODA» ha sido un Oscar histórico aunque lamentablemente no haya despertado interés ©GettyImages

Hace una semana las acciones de Netflix se desplomaron en la bolsa, cayeron un 38% y perdió más de 50. 000 millones de dólares. Fue la consecuencia en el mercado de valores después de que la compañía líder en streaming diera a conocer que había perdido suscriptores durante estos meses del 2022. Netflix tiene más de 220 millones de abonados repartidos por todo el mundo pero en lo que llevamos de año han perdido al mercado proveniente de Rusia (cerca de 700.000 clientes) debido a la retirada del servidor en el país tras la invasión a Ucrania y prevén que de aquí a que finalice este semestre se den de baja dos millones de usuarios. Los motivos son varios pero se puede resumir en: estamos jodidos. La compañía ha subido su cuota mensual, estamos inmersos en una crisis económica que está yendo a peor, y en esto de dejarse parte de la nómina en suscripciones a diferentes plataformas la que puede salir perdiendo sea precisamente la que no cuenta con un gran catálogo de fondo de armario ventaja con la que sí cuentan Disney +, HBO Max y Amazon Prime. Otra de las consecuencias ha sido la retirada de uno de sus inversores más recientes, William Ackman, del fondo de inversión Pershing Square Capital Management que en los últimos tres meses se hizo con un paquete de acciones de la compañía por 1.100 millones de dólares.

«El juego del calamar» ha sido uno de los fenómenos del 2021 aunque no haya frenado la pérdida de suscriptores de Netflix © Netflix

Netflix comenzó su andadura en el año 1997 como un servicio de alquiler de DVDs que se distribuían a través del correo postal, su evolución hacia el concepto actual que tenemos de esta plataforma comenzó una década después, inicialmente en los Estados Unidos y a partir del 2011 dan sus primeros pasos para conquistar el territorio internacional y también se aventuraron en la producción propia. Las series «Orange Is The New Black» y «House of Cards» fueron determinantes para que pensáramos que Netflix había llegado para cambiar al espectador su manera de consumir el audiovisual, ahora no tenía que programar el vídeo para grabar su serie favorita ahora tendría que suscribirse a una plataforma para poder disfrutar cuando le plazca de temporadas enteras y lo mismo sucedía con el cine ya que poco a poco su catálogo comenzaba a enriquecerse.

Cuando contar con el doblemente oscarizado Kevin Spacey no era sinónimo de problema © Netflix

Netflix consiguió su primera candidatura al Oscar en el año 2014 con el documental egipcio «The Square» y para asegurarse la conquista de la producción, exhibición y el prestigio que dan los premios reclutó a figuras tan importantes como David Fincher, Kevin Spacey (cuando era una persona decente) con la serie «House of cards», Alfonso Cuarón («Roma» premiada con el León de Oro en Venecia 2018) y aseguraron que Martin Scorsese pudiera rodar «El irlandés», un proyecto largamente gestado y al que ningún estudio quiso respaldar por ser demasiado caro y arriesgado. Garantizar «El irlandés» se convirtió en la jugada maestra de Netflix ya que la compañía fue vista como la salvadora de las causas inviables a través de los mecanismos convencionales, pero no todos los directores se llaman Martin Scorsese ni militan en el mismo equipo.

«El irlandés» fue una película muy cara porque tenían que hacernos creer que Robert De Niro volvía a tener 40 años y tan tontos no somos © Netflix

Por un lado quería ganar premios y también suscriptores con películas como «Roma» o más recientemente «El poder del perro» y series como «The Crown». Por el otro ofrecer productos golosos con los que entretener a la audiencia como «Los Bridgerton», «Emily in Paris» o «La vieja guardia» con Charlize Theron y también dar un enorme recorrido internacional a producciones locales como la serie surcoreana «El juego del calamar», la serie española «La casa de papel» o la película española «El hoyo», que fue uno de los títulos más vistos en la plataforma durante las primeras semanas del confinamiento en la primavera de 2020.

Regé- Jean Page convertido en el protagonista de los sueños húmedos desde el estreno en Netflix de «Los Bridgerton» © Netflix

De las diferentes plataformas que tenemos a nuestro alcance Netflix es la que está continuamente renovando su catálogo, ofreciendo estrenos todas las semanas y solamente hay que echarle un vistazo a sus próximos lanzamientos para comenzar a entender los motivos de la marcha de suscriptores de esta plataforma de streaming: la cuarta temporada de la serie «Stranger Things», un documental sobre la figura de Jennifer Lopez, el enésimo drama romántico protagonizado por una ejecutiva que se pone a tono con un peón de obra y programas que parecen descartes de hace 15 años de las cadenas generalistas no invitan a darse de alta.

¿Ha reventado la burbuja de Netflix?. La compañía ha revelado que invierte mucho más de lo que gana, sus películas las paga en un plazo de cinco años y aún no ha terminado de sufragar «El irlandés» de Martin Scorsese cuyo presupuesto superó los 250 millones de dólares, tampoco se encuentra entre los grandes éxitos de la plataforma ni garantizó el aumento de suscripciones.

Lo que es evidente es que la compañía está haciendo un ejercicio de contención tanto en su producción como en sus compras. Eso sí, ya ha anunciado que se ha hecho con los derechos de lanzamiento de «Bardo» que supone el regreso a México del director Alejandro González Iñárritu (ganador de cuatro Oscars más uno especial) y cuyo rodaje se caracterizó por las deserciones y acusaciones de explotación y malos tratos. Tom Hardy estuvo a punto de partirle la cara durante el rodaje de «El renacido» y Liev Schrieber también tras la ceremonia de los Oscars del 2016 en la que el mexicano se hizo con su segundo Oscar consecutivo en la categoría de dirección por «El renacido». A Schreiber uno de los protagonistas de la oscarizada en dicha ceremonia «Spotlight» y pareja hasta unos meses después de Naomi Watts (que trabajó con «El negro» en «21 gramos» y «Birdman») le había llegado los comentarios del cineasta que le birló una novia a Luis Miguel en los que aseguraba que jamás trabajaría con Liev Schreiber porque le parecía un inútil. Netflix que se ha convertido en una de las herramientas para impartir de la doctrina del nuevo catecismo pop, sus documentales constantemente nos señala como malos ciudadanos porque carecemos de conciencia ecologista, racial o social, lo va a tener complicado para que Alejandro González Iñárritu se gane las simpatías de la prensa más ruidosa, especialmente la que cacarea en las redes sociales, aseguro que su jugada en España de repartir gominolas entre determinados voceros para promover una de sus series nacionales salió muy bien. Los de la Asociación de prensa extranjera en Hollywood puede que se vendan por viajes aquí siempre hemos tirado por lo bajo.

La primera imagen de «Bardo» bien podría llamarse «Un tirano viene a verme» ©Netflix

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