Tom Cruise, el gran símbolo de un Hollywood en vías de extinción

En la primavera del año 1986 se estrenó «Top Gun» de Tony Scott. La película sobre una escuela de élite para pilotos perteneciente a la Armada de los Estados Unidos, producida por Don Simpson y Jerry Bruckheimer, es en sus 110 minutos de duración la sublimación de lo que fue el cine de Hollywood de la década de los ochenta, es una exaltación del excepcionalismo estaounidense en la cúspide de la era Reagan, una llamada para reclutar pilotos de las Fuerzas Armadas envuelta en un vistoso celofán, muy propio de los primeros años de reinado de la MTV. «Top Gun» solamente costó 15 millones de dólares y luce como diez veces más, recaudó más de 350 millones en todo el mundo, terminó convirtiéndose en un título generacional e hizo de Tom Cruise una superestrella, un estatus que sigue manteniendo pese a que muy poco queda del Hollywood de entonces.

Tom Cruise a punto de la encuadernación en «Top Gun» © Paramount

En una industria audiovisual dominada por la explotación de la nostalgia era imperdonable que no se rescatara a un personaje tan de la cultura pop ochentera como Maverick, alguien que hizo de la aviación un póster desplegable de la «Súper Pop». «Top Gun: Maverick» comenzó a rodarse hace cuatro años. Joseph Kosinski que trabajó con Tom Cruise en «Oblivion» ha tomado el relevo del añorado Tony Scott y en el equipo creativo está el ganador de un Oscar por «Sospechosos habituales» Christopher McQuarrie que desde que escribiera «Valkiria» se ha convertido en el colaborador de máxima confianza de Tom Cruise en estos últimos 15 años.

Tom Cruise rescata a Maverick y ¿quién habla de la jubilación? © Paramount

Muchas cosas han pasado desde la primavera del 2018 que es cuando comenzó a rodarse la película. Nos ha pillado una pandemia que ha revolucionado el sector audiovisual, el streaming le ha ganado terreno a las salas de cine que cada vez tienen menos período de exclusividad para la explotación de las películas ya que las majors están más interesadas en ganar suscriptores para sus plataformas. Proteger el recorrido en salas ha sido un motivo para el enfrentamiento entre Tom Cruise, que además de «Top Gun: Maverick» tiene en la cartera dos entregas de «Misión imposible», y la Paramount. A la estrella y productor no le entusiasma nada la estrategia de reducción a 45 días de la ventana de exhibición en cines que ha aplicado el estudio con el que colabora, ya que considera que se le da muy poco tiempo para que una película pueda tener vida en las salas y que la mayoría de los espectadores van a pensar que no les compensa pagar para ir a verla al cine si ya con la suscripción a la plataforma en mes y medio la puede disfrutar tranquilamente en casa. Tom Cruise ha conseguido que Paramount no venda «Top Gun: Maverick» a plataformas como Netflix y Apple TV+ pero no que el estudio postergue el desembarco del film en el streaming. Ambos confían en que el carácter de «evento» de la película haga llenar las salas antes de que la tengamos disponible en nuestras casas. «Top Gun» costó 15 millones de dólares de mediados de la década de los ochenta, solamente en la taquilla recaudó 357 millones de dólares en todo el mundo, a eso hay que sumarle las ventas en vídeo y los derechos de explotación en televisión, dejamos a un lado su banda sonora que también arrasó en ventas. «Top Gun: Maverick» ha tenido unos costes de producción estimados en los 152 millones de dólares, sin contar con la promoción en la que se encuentra su presentación en el festival de Cannes que ha programado un homenaje a Tom Cruise por su carrera.

Tom Cruise pertenece a esa generación de actores surgida durante la primera mitad de la década de los ochenta y que estaba llamada a ser el relevo de los locos que dominaron Hollywood cuando era un manicomio. El Tom Cruise de 19 años ni aparentaba ser un animal interpretativo como Robert De Niro, ni poseía la fotogenia de Paul Newman, ni el carisma de Burt Reynolds o Jack Nicholson, pero sí que se le adivinaba la fuerza de voluntad y sobre todo la ambición de Warren Beatty, eso último fue lo que le permitió alcanzar el estrellato y demostrar todo aquello que los cazatalentos de la industria no terminaban de ver en ese chaval que se había ganado la vida como camarero y que estaba a medio hacer.

Tom Cruise con 19 años y pidiendo a gritos una oportunidad © GettyImages

Formó parte del reparto de la generacional «Rebeldes» de Francis Ford Coppola, tuvo su primer protagonista con «Risky Business» y a punto de cumplir 24 años ya tenía a la industria a sus pies con el rotundísimo éxito de «Top Gun». Ya asentado en la cumbre Cruise se empeñó en demostrar que era un actor de verdad y antes de buscarse un vehículo para su lucimiento interpretativo para que le premiaran dejó que fueran Paul Newman y Dustin Hoffman los que se ganasen el Oscar con «El color del dinero» y «Rain Man», la batalla de Cruise era no dejarse devorar, estar siempre a la altura de dos monstruos que son plenamente conscientes de ser los dueños del espectáculo. Oliver Stone con «Nacido el 4 de julio» fue el que le entregó en bandeja el papel de Ron Kovic, veterano de la Guerra de Vietnam fatalmente herido y activista antibelicista, que además de garantizarle su primera candidatura al Oscar le permitió a Cruise jugar en la misma liga de Paul Newman, Robert De Niro o Jack Nicholson, es decir, ser al mismo tiempo un garante de éxito y también de prestigio. En cuatro décadas de carrera ha trabajado con Francis Ford Coppola, los hermanos Ridley y Tony Scott, Martin Scorsese, Steven Spielberg, Brian de Palma, Michael Mann, Oliver Stone, Paul Thomas Anderson e incluso con Stanley Kubrick. Ha logrado sobrevivir a su propia mala fama dentro de la siempre pacífica comunidad de Tinseltown debido a ser uno de los principales promotores de la Iglesia de la Cienciología, ese período de oscuridad cuando se prometió con la actriz Katie Holmes y sus salidas de tono en programas de televisión pudieron haber arruinado definitivamente su carrera.

En «Nacido el 4 de julio» hizo uno de esos trabajos de transformación que son tan agradecidos y logró su primera nominación al Oscar © Universal

Tom Cruise es el gran símbolo de un Hollywood que está en vías de extinción. Ha sido nominado en tres ocasiones al Oscar por «Nacido el 4 de julio», «Jerry Maguire» y «Magnolia». Ha podido ganar la estatuilla en este siglo XXI sabiendo que lo que más le gusta a la industria es que uno de sus máximos referentes tenga a toda la platea en pie mientras él recibe el galardón, pero ¿queda algo de la grandeza del Hollywood que le convirtió en una estrella?

En «Magnolia» nos ofreció su interpretación más conectada a su historia personal y logró su última nominación al Oscar © New Line Cinema

La última vez que Tom Cruise participó en los Oscars fue en el 2012 y le entregó el premio a la mejor película a la francesa “The Artist”. Esa aparición fue la señal de bendición que le concedió la industria tras superar el episodio más oscuro de su trayectoria y que estuvo a punto de arruinar definitivamente su carrera. Tenemos que remontarnos al año 2005. Tom Cruise prescinde de su publicista Pat Kingsley, una señora que podía aplacar con su mirada laxante a cualquier periodista atrevido, y confía en una de sus hermanas, Lee Anne DeVette, para que desempeñe tal labor. Se cometen dos errores garrafales, el primero, convertirse en el principal divulgador de la Iglesia de la Cienciología, y segundo, explotar al máximo su vida personal, algo que hasta ese momento era intratable pese al calado mediático de sus relaciones con Nicole Kidman y Penélope Cruz. Se anuncia su compromiso con la actriz Katie Holmes coincidiendo con la promoción de “La guerra de los mundos” de Steven Spielberg (protagonizado por él) y “Batman Begins” de Christopher Nolan (en la que estaba ella). La imagen de un Tom Cruise enamorado como un quinceañero saltando en el sofá de Oprah Winfrey, el embarazo de Holmes, la ingesta de la placenta de la criatura, la boda, monopolizar las promociones para hablar de otros temas que no fueran sus películas dañaron seriamente su imagen profesional hasta el punto de que la Paramount rescindió su contrato de colaboración. Ese fue el tortazo de realidad que le dio la industria. Enmendó el error. Eliminó lo que no era bueno, recurrió a Paul Bloch un publicista de reconocido prestigio, su vida personal y su labor ciencióloga pasaron a un segundo plano y desde su divorcio de Katie Holmes en 2012 no ha vuelto a exhibir a una mujer para promoverse. El público no quería ver a Tom Cruise desfasado en programa de televisión o inaugurando sedes de la Iglesia de la Cienciología, quería ver a Cruise haciendo lo que se le da mejor: ser una estrella de cine y para ello recuperó a Ethan Hunt y «Misión imposible IV: Protocolo fantasma» tuvo ese éxito espectacular que Tom Cruise necesitaba.

Tom Cruise dando al público lo que quiere ver © Paramount

El Tom Cruise que se convirtió en una estrella a mediados de los ochenta soñaba con ganar un Oscar. Buscó los mejores proyectos, trabajó con algunos de los cineastas más grandes y demostró su eficacia como intérprete, consiguiendo lo que es rematadamente difícil y más cuando todos en el set te hacen la pelota que es dejar que el otro se luzca, en ese sentido está espectacular en «Eyes Wide Shut». Después de estrenar «Collateral» con la que fue su compañero de reparto Jamie Foxx el que estuvo nominado a todos los premios del año dejó de intentarlo. Cruise fue consciente del cambio que estaba viviendo Hollywood, de la devaluación de la marca Oscar porque las películas hechas para ganar premios se alejaban cada vez más del acontecimiento. En el 2017 Tom Cruise hizo una excepción y protagonizó «Barry Seal» de Doug Liman, en donde se rescataba la historia del piloto de la TWA que se convirtió en camello y en confidente de la CIA, un film que estaba a medio camino entre las aspiraciones para estar en la carrera de premios y el mero entretenimiento pero al que de manera injusta no se le hizo demasiado caso. Las películas de los Oscars ni interesan a los grandes estudios, que crearon el espejismo de montar unas filiales antes de ceder el negocio a las pequeñas compañías, ni tampoco a los espectadores a no ser que creamos que determinadas películas son un éxito porque cuatro pesados de Twitter hablen constantemente de ellas, y las ceremonias también han dejado de interesar porque el consumo televisivo ha cambiado definitivamente, lo más recordado de la edición de este año ha sido el bofetón de Will Smith y probablemente el 95% de los que han visto el vídeo desconocen la película por la que Smith se llevó el Oscar.

Tom Cruise en los Oscars de 2012 © GettyImages

En una industria en la que se están sobreexplotando los conceptos, Tom Cruise ha apostado por exprimir su propia marca antes de claudicar ante aquello que le impida llenar las salas. Tom Cruise siendo una estrella de cine, ofreciendo momentos que sean virales en redes como esquivando podcasters en Malasaña, siendo un héroe de acción como Ethan Hunt, Jack Reacher o un piloto enganchado a la adrenalina como Maverick, llega a ese público que tan solo quiere evadirse. Tom Cruise a sus casi 60 años ni se ha hipotecado a Marvel/DC/Star Wars, ni se ha asociado a Netflix, ni ha dado el salto a la televisión para recuperar el esplendor. Tom Cruise está por encima de todo eso. Es el rey. Larga vida al rey.

Una respuesta a “Tom Cruise, el gran símbolo de un Hollywood en vías de extinción”

  1. Tom cruise es uno de los pocos remanentes que quedan de otros tiempos y otra forma de hacer las cosas .. el hollywood de los 80-90 no era star – system de los 60 .. pero era la evolución del mismo .. no tiene más que ver con lo que ahí ahora .. las estrellas de cine se venían como algo lejano y de otra realidad .. y eso ya no existe en el mundo de las redes sociales

    En fin , para bien o para mal , tom cruise puede hacer lo que le da la gana .. Pelis de acción o ciencia ficción , como estrella principal sin que nadie le haga sombra , y parece que se divierte .. bien por el

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