Rescatando a Pía

Cuenta la leyenda que Marujita Díaz, la folclórica más pizpireta que ha tenido nuestra piel de toro, en uno de esos días que iba caminando por una céntrica calle madrileña un motorista le dio un tirón en el bolso y ella se agarró tan fuerte que terminó derribando al amigo de lo ajeno. La tacañería de Marujita Díaz era tan conocida como su frenético movimiento de ojos, de hecho ella se enorgullecía al decir que de los hombres que tuvo en su vida, fueron muchos y bastante caraduras, el único que realmente le sacó dinero fue el bailarín Antonio Gades y que para ello se tuvo que casar con ella, así que no resultó extraño que la protagonista de «Pelusa» se convirtiera en la versión hispánica de «Hulka» en las proximidades de la Gran Vía cuando vio su bolso en peligro. Cuando los vecinos de la siempre pacífica comunidad de Tinseltown se dieron cuenta de que era muy feo tener un Globo de Oro en su salón de trofeos, tras publicar Los Angeles Times un artículo en donde lo que realmente molestó a la gente bien pensante fue que la Asociación de prensa extranjera en Hollywood no favorecía la diversidad entre sus miembros, algunas estrellas afearon a la HFPA, Tom Cruise devolvió sus tres premios y, se quedó incluso sin el respaldo de la NBC para emitir la ceremonia hasta que la asociación realizara una serie de cambios para no espantar a los anunciantes. Todos renegaron de los Globos de Oro menos una persona: Pia Zadora que al igual que Marujita Díaz se agarró fuertemente a su Globo de Oro para que nadie se lo arrebatara, porque lo que se da no se quita o como diría Lola Flores, porque su dinerito costó.

Cuarenta años después Pia Zadora sigue agarrando con fuerza el Globo de Oro © GettyImages

La 39ª edición de los Globos de Oro, celebrada el 30 de enero de 1982, pasó a la historia por el Zadoragate. Pia Zadora recibió el premio a la revelación del año por la película «La marca de la mariposa», que aspiraba a otros dos premios, mejor actor de reparto para Orson Welles y mejor canción para un tema compuesto por Ennio Morricone. El problema era que «La marca de la mariposa» ni siquiera se había estrenado, lo haría cuatro días después de la gala, y el productor de la película y en aquel momento marido de Zadora, el millonario de origen israelí Meshulam Riklis, había invertido dos millones de dólares en promocionar las virtudes de su joven esposa y en eso se incluyó una invitación a los miembros de la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood a un fin de semana a Las Vegas, en donde la principal atracción era un espectáculo privado ofrecido por Zadora en el hotel Riviera que era de su propiedad. Dicha excursión se realizó en noviembre de 1981, a pocas semanas de que los votantes de los Globos de Oro eligieran a sus nominados. Que una adaptación de una novela de James M. Cain, el autor de «Perdición», «El cartero siempre llama dos veces» y «Alma en suplicio», que nadie había visto se colara en los premios con tres candidaturas fue lo suficiente goloso para que el resto de la prensa atara cabos. En la campaña promocional pagada por el marido ricachón de Zadora también se incluía el empapelado de las vallas publicitarias de Sunset Boulevard con la anatomía de la joven aspirante luminaria y una sesión fotográfica con la revista Playboy. Cuando Pia Zadora se convirtió en la flamante ganadora del Globo de Oro a la mejor revelación de 1981 recogió su sentencia de muerte porque aquel premio costó una excursión a Las Vegas.

Si Alla Nazimova superaba los 40 cuando interpretó a Salomé todo lo demás es posible. Pia Zadora haciéndonos creer que es una adolescente en «La marca de la mariposa» © Par-Par Productions

«La marca de la mariposa» se estrenó inmediatamente después, envuelta en el escándalo del Globo de Oro de Zadora, y los medios se cebaron con el film y especialmente con la actuación de su protagonista, empeñada en hacer creer a la audiencia que era creíble como una adolescente cuando ya rondaba los 30, y lo más suave que dijo la crítica de ella fue que era una inútil. Zadora se veía a sí misma como el relevo de Barbra Streisand y Liza Minelli. Se había criado en una familia vinculada con el mundo de Broadway y siendo una niña estuvo en el reparto del musical de «El violinista en el tejado» pero su carrera nunca llegó a despegar y terminó convirtiéndose en la modelo publicitaria de una marca de bebidas. Fue así como conoció a Meshulam Riklis, un hombre de negocios importante que construyó un imperio financiero absorbiendo empresas como Playtex o Elizabeth Arden, con él se casó en 1977 y fue su principal promotor para su lanzamiento al estrellato. «La marca de la mariposa» fue la primera de las tres películas que financió para ella, las otras dos fueron «Fuera de juego» y «Chica solitaria», y lo único que se consiguió fue que Pia Zadora se convirtiera en la fuente de inspiración para los recientemente creados premios Razzies. Dos cosas buenas que le sucedieron a Zadora fue que John Waters la reivindicó como su actriz mala favorita, la reclutó para el reparto de «Hairspray», y que a nivel musical dejó de ser mirada con la condescendencia del mundo del cine y cosechó algún éxito, de hecho fue nominada al Grammy, actuó junto a Frank Sinatra y «When the Rain Begins to Fall» es un temazo.

El lanzamiento al etrellato de Pia Zadora fue una inversión a pérdida realizada por el financiero Meshulam Riklis © GettyImages

Por otro lado la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood eliminó el apartado «revelación» de sus galardones y siguió hacia adelante en su camino a la espera de que el escándalo pasara al olvido lo antes posible. El Zadoragate no fue el primer caso de tongo en la historia de los Globos de Oro, de hecho a finales de la década de los 50 algunos de los miembros más destacados de la asociación admitieron que los galardones no eran más que un intercambio de favores y hace más de medio siglo la NBC llegó a amenazar con la rescisión de su contrato de emisión debido a la falta de trasparencia de los premios, tampoco ha sido el último pero sí fue el más notorio porque en la ecuación entraron un multimillonario con su esposa que quería ser una estrella y un grupo de periodistas extranjeros y a todos les unía la ambición de hacer carrera en una industria a la que no pertenecían: Hollywood.

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