Construyendo el relato para triunfar

El 17 de abril de 1961 se celebró en Santa Monica la 33ª edición de la ceremonia de los Oscars en la que «El apartamento» de Billy Wilder se convirtió en la cinta vencedora de la edición, alzándose con los premios a la mejor película, dirección, guión original y dirección artística. Indudablemente en esos galardones se echan en falta el reconocimiento a las interpretaciones de Jack Lemmon y Shirley MacLaine que también fueron fundamentales en el éxito del film. Burt Lancaster por «El fuego y la palabra» y Elizabeth Taylor por «La mujer marcada» fueron los vencedores. Billy Wilder se acercó a una desconsoladísima Shirley MacLaine y le dijo «Querida, no puedes competir con una traqueotomía». Elizabeth Taylor ganó su primer Oscar por una película que odiaba, ya que fue una imposición, pero apenas un mes antes de la ceremonia la actriz estuvo a punto de morir en Londres durante el rodaje de «Cleopatra» por culpa de una neumonía y se le tuvo que realizar una traqueotomía para que pudiera respirar. A la gala de los Oscars la Taylor llegó viva de milagro y recibió un premio porque su mala salud de hierro le hizo elaborar uno de los mejores relatos de la historia de los Oscars.

Elizabeth Taylor luciendo traqueotomía y Oscar © GettyImages

Los problemas de salud forjaron el mito de Elizabeth Taylor, tanto como su belleza, sus maridos, su afición al exceso y las joyas. La planificación de sus películas se hacía en función de su ciclo menstrual ya que se contaba con la ausencia de la diva en la semana en la que ella tuviera la regla, un detalle que ya se tenía en cuenta desde que era una adolescente y que comenzó a ser un problema cuando dejó de ser un valor en la taquilla. Pese a sus numerosos achaques sobrevivió a maridos, amigos e incluso al autor de algún obituario. Que su primer Oscar le cayera por tener por encima de una interpretación (espléndida) la narrativa de una biología desafiante era lógico. Al igual que también lo fue que Peter Finch ganara el Oscar a título póstumo al mejor actor por su trabajo en «Network» por las circunstancias en las que se dieron su candidatura. Peter Finch falleció de un infarto el 14 de enero de 1977. Cayó fulminado en el vestíbulo de un hotel mientras estaba haciendo una gira promocional para conseguir la nominación al Oscar al mejor actor principal por «Network», una estrategia que chocaba con la pretendida por Warner que quería favorecer la candidatura en solitario de William Holden en dicho apartado y relegar a Finch a la categoría de mejor actor secundario. Quedaban apenas cuatro semanas para que la Academia diera a conocer sus candidatos cuando el corazón de Finch se paró y dos meses después de su fallecimiento el intérprete australiano se convirtió en el primer actor en ser reconocido a título póstumo. ¿Habrían ganado Taylor y Finch si el relato no estuviera por encima de sus trabajos? Estarían en igualdad de condiciones que el resto de candidatos así que es probable que no.

Peter Finch , mártir de los Oscars © Warner

Tanto Elizabeth Taylor como Peter Finch fueron beneficiados por una narrativa excepcional. Heath Ledger también, aunque a su favor cuenta con el enorme impacto de su interpretación de Joker en «El caballero oscuro» y de haber vivido para verlo la trascendencia de su trabajo sería bastante similar.

La construcción de un relato es fundamental para convertirse en un candidato único y en un momento de tal sobreexposición como es el actual cuanto más apele a las emociones mejor. Las historias de superación funcionan de fábula en los concursos televisivos, la narrativa del individuo frente al sistema es prioritaria en determinados partidos políticos. Quien quiere ganar un Oscar no se diferencia demasiado de una productora de televisión o un candidato político, es más, probablemente cuenten con el asesoramiento de los mismos estrategas.

El festival de Sundance de 2020 es recordado por dos cuestiones: fue el primer foco de Coronavirus en los Estados Unidos y se presentó «Una joven prometedora» de Emerald Fennell. La película gira en torno a una mujer que decide vengar a su mejor amiga de la universidad que fue violada en el campus ante la impasividad del resto. Una cinta, perteneciente al género «comando chichi» de «Charos» justicieras al grito de «si nos tocan a una nos tocan a todas» y claramente deudora del #MeToo, lo que le hacía tener un buen argumento para construir una narrativa pero lo mejor estaba por suceder. Dennis Harvey, crítico de la revista Variety, escribió una reseña desde Sundance en donde amparándose en su libertad de expresión consideró que Carey Mulligan era un error de casting porque era muy poco sexy para interpretar a su personaje y que Margot Robbie, productora del film, era la actriz ideal. Un comentario de un crítico con el que se puede estar o no de acuerdo pero que tenía el mismo destino que cualquier texto: el olvido rápido. «Una joven prometedora» por su impacto en Sundance se convirtió en una película a tener en consideración para los Oscars pero cuando realmente comenzó la ronda de entrevistas Carey Mulligan se declaró ofendida por el crítico de Variety hasta el punto de que la publicación tuvo que actualizar la crítica para pedirle disculpas a la intérprete y retirar los comentarios hirientes de Dennis Harvey. Los publicistas de la campaña de «Una joven prometedora» y el equipo de la película ya tenían el relato sobre el que hacer la promoción de la película de cara a los Oscars, porque estar en contra de una actriz herida por las palabras de un señoro es estar a favor de la violencia contra las mujeres. El clavo al que hay que agarrarse si eres un experto de salón y “aliade” con pretensiones de casito.

«Hacer campaña con cara de Charo hervida» el concepto © GettyImages

Leonardo DiCaprio aprendió la lección para ganar el Oscar por “El renacido”. Peggy Siegal, conocida publicista, relaciones públicas y una pieza fundamental de Hollywood para su promoción en la élite neoyorquina, le convenció para que se metiera de una puñetera vez en el fango, hiciera campaña y construyera un relato para que ese Oscar fuera lo más parecido al Nobel de La Paz por su activismo ecologista. DiCaprio durante meses exageró sobre el sufrimiento vivido durante el rodaje, en donde Iñárritu era el mal menor, por ser un vegano obligado a zamparse unas vísceras y llevar pieles y lo mucho que afectó a la producción los cambios de escenario, de hemisferio, porque a la primavera le dio por adelantarse. DiCaprio recogió el Oscar por ser uno de los mayores iconos de Hollywood y su compromiso ecologista, aunque no coja un vuelo comercial desde que salió del plató de “Los problemas crecen”, y durante su discurso nos regaló una frase insuperable en la siempre pacífica comunidad de Tinseltown “nos quedamos sin nieve”.

En su campaña promocional DiCaprio se fue a ver al Papa ©GettyImages

Una de las películas que pretende estar bajo el radar de los premios de la cada vez más próxima temporada es «She Said» de Maria Schrader y que se basa en la investigación periodística que destapó el historial de abusos y violencia sexual de Harvey Weinstein, la primera que lo hace de manera directa ya que en «La asistente» de Kitty Green se le intuía como el productor que hacía y deshacía con su bragueta. La cinta protagonizada por Carey Mulligan y Zoe Kazan se estrenará en noviembre, presumiblemente tras pasar por las plazas mediáticas, y es una producción de Annapurna y Plan B, la compañía de Brad Pitt, protagonista de la exitosa «Malditos bastardos» de Quentin Tarantino que era una producción del innombrable y que según su ex mujer Angelina Jolie era plenamente consciente de lo que se escondía tras el temible magnate de Hollywood. Teniendo en cuenta que el escándalo Weinstein fue el que propició el nacimiento del #MeToo, que ha sido el productor que más ha influido en la industria desde finales de la década de los 80 y que era un auténtico genio a la hora de construir un relato para sus promovidos pues ya tenemos a la narrativa ganadora de la temporada. Hay que tener muy presente que desde hace algo más de una década, especialmente a raíz de los movimientos identitarios y del activismo woke, lo que menos importa en la prensa cinematográfica es destacar la excelencia sino enfatizar el discurso. No hay gran diferencia entre el crítico oficial de una organización religiosa que destaca las películas por sus valores humanistas y el crítico de una publicación con tendencias progresistas que considera necesarias a las películas con una ideología más próxima a la suya, lo que les separa es que del primero se ríen y al segundo le llevan a la TV a impartir cátedra.

Harvey Weinstein fue el primer «aliade» que aprovechó la narrativa de la reivindicación de la mujer en los Oscars para promover «El piano» © GettyImages

En el verano de 2016 la revista Variety se columpió al calificar a «El nacimiento de una nación» de Nate Parker como la candidata más oportuna en la historia más reciente de los Oscars. A inicios de ese mismo año explotó el movimiento twittero «#Oscarsowhite», teniendo a la actriz Jada Pinkett como una de sus voces más activas y que lamentaba la ausencia de su marido Will Smith en las candidaturas por su trabajo en «La verdad duele». Prácticamente al mismo tiempo se presentaba en Sundance «El nacimiento de una nación» protagonizada, dirigida y escrita por Nate Parker que se hizo con los dos premios más importantes del certamen, provenientes del jurado y del público, y vendió la película a la Fox Searchlight por 17,5 millones de dólares, prácticamente el doble de lo que costó hacerla. El relato era perfecto para que «El nacimiento de la nación» arrasara con todo en una industria a la que le habían sacado los colores por racista y que trataba de expiar su culpa. Pero el pasado de Nate Parker y su colaborador Jean McGianni Celestin no iba a tardar demasiado en dinamitar a la candidata perfecta. En el año 1999 Parker y McGianni Celestin estudiaban juntos en la universidad del estado de Pennsylvania y abusaron sexualmente de una joven con la que habían salido y que se había desmayado tras una borrachera. Ya se conocía que Parker fue acusado, absuelto pero suspendido por la universidad que le expulsó de su equipo de lucha libre y la entidad tuvo que indemnizar a la víctima por no protegerla de un acoso posterior. Su compañero de habitación sí fue declarado culpable. Cuando a finales del verano de 2016, pocas semanas antes de que Nate Parker presentara la película en el festival de Toronto, se filtró a la prensa que la víctima se suicidó en el año 2012 se sepultó «El nacimiento de una nación» que se estrenó sin nada de promoción y la división independiente de la Fox no llegó a recuperar la inversión. Nate Parker pasó de ser una promesa a hundirse en las divisiones subterráneas.

Nate Parker y Armie Hammer antes de ser repudiados por Hollywood © Fox

Pocas semanas después del hundimiento de «El nacimiento de una nación» de Nate Parker Hollywood encontró en el festival de Telluride una película llamada «Moonlight» sobre un afroamericano homosexual, ya tenían al relato ganador y a la cinta adecuada. Su victoria en los Oscars fue histórica.

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